Cuidar la fiesta también es cuidar los datos.
Alista trata la información con proporcionalidad: pide lo necesario para vincular pago, persona y acceso, y mantiene la lógica sensible protegida. La tecnología debe desaparecer en la experiencia, no volverse un mecanismo de control sobre adolescentes y familias.
Datos con un uso claro
Se pide solo la información necesaria para vincular a una persona con su pago y su acceso. Nada de acumular datos para aparentar sofisticación.
Sin lógica de vigilancia
La información sirve para ordenar la apertura, no para vigilar. Nadie es tratado como sospechoso: distinguir un pago de una captura no es señalar a una persona.
Lógica sensible en el backend
Estados, validación de acceso, duplicados, horarios y cupo se resuelven del lado del servidor, no en el frontend.
Consentimiento y cuidado
Privacidad, consentimiento y control de datos, con especial cuidado cuando hay menores, y permisos diseñados por responsabilidad.
Nuestros límites
Lo que Alista no hace.
Definir qué no hacemos es parte de cómo cuidamos la relación con cada familia, invitado y equipo.
- No prometer validación automática de pagos si la integración real no puede demostrarla.
- No tratar una captura como equivalente automático de un pago confirmado.
- No convertir el control en el centro emocional de la marca.
- No recopilar datos sin un uso claro para la persona o la operación.
El tratamiento de datos personales se rige por la normativa aplicable en Argentina, incluida la Ley 25.326 de Protección de Datos Personales. Ver la política de privacidad.
Ordenar la apertura, sin vigilar a nadie.
Todo vinculado para que el equipo resuelva en la puerta y cada invitado se sienta esperado.